El despertar de Narciso

Quienes investigamos y experimentamos en la actualidad con las redes sociales y sus posibilidades vislumbramos que comprender y reposicionarse en el nuevo contexto que definen este medio y sus herramientas participativas requiere develar y aprender la nueva lógica dominante.

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Demanda reconfigurar nuestros esquemas cognitivos. Demanda desarrollar una nueva conciencia y consustanciarse con nuevos valores, que sentarán las bases de una nueva ética.

Desde luego, esto es más sencillo de enunciar que de actuar. Negar la diferencia y tratar de asimilar lo nuevo a lo conocido, intencionalmente o no, parecería la reacción más espontánea y difundida entre los seres humanos. McLuhan describió esta actitud como mirar el presente a través de un “espejo retrovisor” (en inglés, “rear-view mirror”), consistente en conducirnos en los nuevos escenarios como si estuviéramos aún en aquel paisaje conocido —que, de hecho, estamos abandonando—, guiándonos por lo que vemos en el espejo retrovisor en vez de atender a la novedad que tenemos frente a nosotros.

¿En qué situación nos deja esta manera de abordar —o, si se quiere, de resistir— el cambio? En un estado que Marshall McLuhan denominó, parafraseando a Sigmund Freud,  “Narcissus narcosis”, y que provoca que las personas permanezcamos “anestesiadas” respecto de las nuevas realidades, ciegas ante los efectos psíquicos y sociales de las nuevas tecnologías. Se trata, a mi parecer, de la misma narcosis que embriaga a quienes no “escuchan” los mensajes que intercambian los “indignados” de Europa y los Estados Unidos a través de las redes sociales.

El cambio radical en la manera de pensar y concebir el mundo impulsado por los nuevos medios –tal como el broadcasting lo hizo en su momento–, está generando una nueva conciencia en la humanidad. El paradigma de colaboración y las competencias, los hábitos y los valores que este lenguaje promueve están logrando que el hechizo de Narciso comience a romperse.

Sin embargo, la Narcissus narcosis hace que aún sean pocos los que lo perciben. Una vez más la humanidad necesita tomar conciencia de que hemos entrado en una nueva era. Una vez más debemos ocuparnos de comprender el funcionamiento de cada medio para utilizarlo a nuestro favor: dejar de observar y comprender  nuestra realidad a través del “espejo retrovisor” y empezar a mirarla de frente, de acuerdo a una nueva lógica.

Nuestro “espejo retrovisor” todavía refleja una era industrial que ha alcanzado niveles de sobreproducción, de hiperconsumo y de súper explotación de los recursos naturales que están empujando a la humanidad hacia un abismo.

Es hora de que miremos hacia adelante y con compromiso y propósito encaremos el desafío.

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Ernesto van Peborgh

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