Sé cómo te sientes y qué puedo venderte

Dicen los especialistas en Inteligencia Artificial que las marcas se valdrán cada vez más de la "data" sobre nuestros estados de ánimo y fisiológicos para inducirnos a consumir. ¿Será?

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El domingo pasado La Nación publicó la nota Las subastas de estados emocionales y otras perlas del marketing que se viene, que no hace más que evidenciar que "el futuro ya llegó". Les comparto los párrafos y datos que me resultaron más relevantes. 

"Cada experiencia que vivimos impacta en nuestro estado de ánimo y comportamiento, y cada día que pasa, a medida que el océano digital se vuelve el medio en el cual vivimos, es más fácil controlar esas experiencias, optimizarlas, reconfigurarlas y personalizarlas. La disponibilidad de esta caja de herramientas va a cambiar radicalmente las prácticas de marketing en un futuro cercano", asegura Marcelo Rinesi, científico de datos y tecnólogo, quien días atrás realizó una presentación sobre "El futuro del marketing" en el Instituto Baikal.

Tanto que en  un futuro cercano, el contacto vía voz con sistemas de inteligencia artificial que intentarán vendernos cosas ya no tendrá un timbre artificial y robótico, sino que imitará el tono de la voz a la que le tengamos más confianza. Un algoritmo podrá, por ejemplo, buscar en YouTube un video de nuestra madre o de nuestro padre hablando, y a partir de allí construir un mensaje comercial que tenga más chances de ser exitoso.
Y un reloj que suba online nuestros signos vitales, por ejemplo, podrá indicarle a una marca que no nos ofrezca nada en la hora posterior a comer unas pastas, porque habrá menores chances de compra. 

Esto será (en verdad, ya “es”) resultado del auge de Internet de las Cosas, que hace que la información sobre nuestros hábitos y hasta estados fisiológicos crezca exponencialmente. Según un reporte de IDC de hace tres semanas, en 2020 habrá disponible en Internet información por el equivalente a 44 zettabytes (un zettabyte es un 10 elevado a la 21). El mayor salto se dará en categorías de datos sobre nuestro ciclo de vida con IoT y en conversaciones en plataformas de chat que podrán ser analizados por sistemas computacionales cognitivos.

La buena noticia es que dos semanas atrás, durante la conferencia O Reilly de Inteligencia Artificial en Nueva York, la firma Bonsai anunció que consiguió seis millones de dólares para su proyecto de "democratizar" esta tecnología (la de Inteligencia Artificial). O sea que no va a ser necesario ser un doctor en computación para entrar a operar en este mundo. Deep Learning para todas y todos.

 

 

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Alejandra Procupet

Comunicación y Contenidos

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