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Redes colaborativas: nueva lógica y nuevo lenguaje

Redes y conocimientoEl pensador canadiense Marshall Mcluhan afirmaba que cada vez que aparece un nuevo medio de comunicación se produce un salto de conciencia en la humanidad, porque la mente necesita expandirse para abarcar las complejas estructuras de comunicación que vamos desarrollando. Siguiendo la teoría de Mcluhan, puede decirse que Internet está produciendo este salto en la medida en que está cambiando de manera completamente disruptiva nuestras vidas: cambió el trabajo y la forma en que las empresas producen valor económico. Cambió el marketing y el modo en que las marcas se posicionan. Cambió la forma en que nos informamos y entretenemos. Cambiaron los mercados y los consumidores. Cambiaron los procesos de innovación y el modo en que se construye conocimiento. Porque, en tanto nuevo medio, Internet propone un nuevo lenguaje y una nueva lógica (la lógica de la red) que modifican de manera sustancial nuestro modo de conocer y comprender el mundo. Adoptar este lenguaje y esta lógica nos exige, entre tantas otras cosas, almacenar, distribuir, procesar y organizar la información de una manera nueva, creando un nuevo orden. Internet irrumpe además como un nuevo sistema organizacional fundado en la participación activa de los usuarios. Nos aleja de un esquema de pensamiento lineal y unidireccional, regido por relaciones de causa y efecto, para llevarnos a otro descentralizado, interdependiente y multidireccional. Y esta mudanza supone a su vez el pasaje de una lógica de relaciones competitivas y excluyentes, a otra de vínculos colaborativos e inclusivos. En la actualidad, buscamos y compartimos información en la red, conversamos en foros, proponemos soluciones en los grupos que conformamos con nuestros compañeros de estudio y colegas de trabajo, y pedimos a otros que las propongan, entre otras prácticas. La participación en estos canales está transformando el universo cognitivo de las personas, dotando de un carácter social y de una lógica de construcción colectiva a toda actividad vinculada con la creación y la transmisión del conocimiento. En este escenario, resulta claro que la utilización de Internet y las herramientas participativas está instalando nuevos hábitos, que tienen un alto impacto en el trabajo y, casi naturalmente, transforman la cultura de la empresa, fijando nuevas reglas de juego. En términos de Pierre Lévy, antropólogo y autor del libro Inteligencia colectiva: “Las empresas necesitan abrirse a una circulación continua y siempre renovada de conocimientos científicos, técnicos, sociales e incluso estéticos”. (…) “Necesitan pasar de un flujo de fondos a un flujo de habilidades”. Es decir, pasar de un paradigma centrado en los activos de la empresa a uno cada vez más centrado en las personas. Las redes colaborativas surgen en este contexto como respuesta y solución a muchos de los problemas y necesidades que plantea el nuevo escenario, mediante herramientas que brindan a las empresas la oportunidad de hacer más eficientes, horizontales y dinámicos sus procesos, posibilitan el cruce constante y diario de información y conocimiento, y abren la comunicación transformándola en un diálogo constante. Las redes permiten que la sabiduría de la empresa almacenada en forma tácita en individuos o silos de trabajo, fluya en un espiral emergente creando nuevos espacios y procesos para la innovación, la identificación de talentos y la construcción colectiva de conocimiento.

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