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Gestión del conocimiento en entornos virtuales

En Odiseo estamos reuniéndonos quincenalmente para discutir algunos temas que nos interesan. Uno de ellos -que prácticamente nos obsesiona- es la gestión del conocimiento en entornos virtuales o plataformas colaborativas. Como en la jornada dedicada a Compartim, un caso de cultura colaborativa, que relató Noel en el post, esta vez la discusión también se articuló en torno a la lectura del libro Trabaja diferente(2012), que cuenta el proyecto del Departamento de Justicia de Cataluña. Para este encuentro leímos y discutimos el capítulo 5, “Estructuras e indicadores para la gestión del conocimiento”, de Carlos Merino Moreno, aunque como el tema es bien complejo, necesitamos el auxilio de otros materiales, como el libro Inteligencia colectiva de Pierre Levy y los conceptos que explican Ikujiro Nonaka e Hirotaka Takeuchi en The Knowledge-Creating Company
De allí pudimos extraer los siguientes aprendizajes:

  •  El conocimiento sólo existe como acto relacional; por lo tanto, depende de las redes de personas que lo crean, almacenan, difunden, explotan y recrean.
  • Al igual que para la productividad y la creación de riqueza, para que el conocimiento fluya resulta vital la colaboración. Colaborar es, en este marco y el de las organizaciones, el proceso por medio del cual se facilita la creación, divulgación y explotación del conocimiento como consecuencia de interacciones y conversaciones  entre las personas que forman parte de una comunidad de trabajo.
  • En una organización, el objetivo del trabajo colaborativo en la gestión del conocimiento apunta siempre a mejorar los niveles de gestión y estimular la innovación, y, en consecuencia, mejorar el desarrollo y los resultados del negocio.
  • No hace falta que toda las áreas de una organización trabajen según el modelo de trabajo colaborativo. Sólo aquéllas en las cuales la inteligencia colectiva puede hacer emerger un conocimiento que permita resolver con más eficiencia los problemas y necesidades del negocio.

Pero, ¿qué es la gestión del conocimiento?
Hay un conocimiento explícito documentado, que son los registros de información corporativa, primer eslabón del saber acumulado por la organización. Y hay un conocimiento tácito, que es aquel que se encuentra por lo general en  las personas, difícil de formalizar y comunicar, parcialmente formado por habilidades técnicas  (lo que se ha dado en llamar know how), creencias e ideas. Este conocimiento tácito requiere de una estructura de soporte para “salir” y transformarse en explícito.
Gestionar el conocimiento es, por lo tanto, configurar una estructura de soporte mediante un proyecto y medir su impacto utilizando instrumentos formales de control.
También, comenzar a considerar al conocimiento como un “activo”, reconociendo así su valor, su potencial de generación de retornos y su estrecha vinculación con la innovación. En tanto activo, es necesario “moverlo”, gestionarlo, siendo este dinamismo el que permite que el conocimiento pueda evolucionar.

Las redes colaborativas que Odiseo promueve, diseña y capacita para gestionar son espacios perfectos para proyectos de gestión del conocimiento, ya que proveen la estructura y herramientas necesarias para que se produzcan las interacciones que posibilitan que el conocimiento emerja y pueda ser gestionado. Son en todos los casos contextos compartidos y dinámicos, donde herramientas como el perfil, grupos, foros e ideágoras, entre otros, y las diferentes formas de participación, facilitan sustancialmente los procesos.
En el marco de un proyecto de gestión del conocimiento, las redes colaborativas permiten por ejemplo:

  •  Localizar e identificar personas y grupos en función de sus actividades, competencias y conocimientos
  •  Distribuir y compartir tareas y recursos para incentivar y movilizar efectivamente el conocimiento
  •  Experimentar formas de organización o de tratamiento de información innovadoras, descentralizadas, más flexibles e interactivas.
  •  Favorecer las conexiones y cooperaciones transversales
  •  Promover la reciprocidad, el intercambio de saber, el aprendizaje mutuo y la construcción colectiva del sentido
  •  Facilitar la contribución continua para detectar y resolver problemas, hacer preguntas, establecer posiciones sobre una gran variedad de temas y alcanzar consensos

Aprendimos algunas cosas más, como por ejemplo, los Pasos para elaborar un Proyecto de Gestión del conocimiento, y mediciones de impacto y resultados, pero sin duda era mucho para un solo post. Por supuesto que “continuará”.

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