Wednesday 18 June, 2008...6:01 pm
¿Quién quiere encontrar a un millonario?
Cuando el avión de Steve Fosset desapareció en algún lugar cercano a Yerington en el estado de Nevada, no muchos llegábamos a comprender cómo la búsqueda de una persona podía llegar a tener un impacto en la manera en la que los humanos resolvemos problemas.
¿Cuál es la mejor manera de encontrar a una persona en un área de 44.000 kilómetros cuadrados? ¿Cuantos rescatistas harían falta para cubrir semejante área? ¿Puede la patrulla aérea del estado de Nevada compuesta por menos de 100 personas dedicarse enteramente a la búsqueda de una persona? ¿Son 100 personas suficientes? ¿Cómo podría la búsqueda de un sobreviviente de un accidente aéreo afectar la vida de cada individuo del planeta?
Todas esas preguntas encontraron una misma respuesta: La inteligencia colectiva era la solución.
En lo que quizás fuera la primera cooperación de este tipo, los responsables de Google Earth decidieron actualizar las imágenes del área en el que el avión de Fosset se estrelló. Ahora el mundo contaba con imágenes satelitales de alta resolución del estado de Nevada, pero…¿Qué hacer con ellas?
Es aquí cuando comienza el verdadero cambio. Mechanical Turk, una herramienta que por aquel entonces acababa de ser lanzada por Amazon le propuso a cada individuo del planeta convertirse en un rescatista. Ingresando a un sitio web, los nuevos rescatistas voluntarios podían observar imágenes fraccionadas del área de la tragedia y determinar si allí se encontraba el avión del millonario o no. Cientos de imágenes fueron recorridas por los ojos de miles de voluntarios de todas partes del planeta en búsqueda de Fosset.
Si bien esta historia carece del final romántico que todos esperamos, el mundo comprendió que hay otra manera de hacer las cosas. Lo vimos con Wikipedia, lo vemos a diario en sitios como Amazon o Yelp en dónde el sistema nos recomienda resultados relacionados a nuestros intereses basados en la inteligencia colectiva, con el ‘periodismo ciudadano’, y con la cantidad de herramientas que se suman cada día y que hacen uso de este ‘poder colectivo’ para ofrecernos mejores respuestas y soluciones a nuestros problemas.

Amazon Mechanical Turk
En 1769 el Húngaro Wolfgang von Kempelen asombró a Europa con la primer máquina mecánica capaz de ganarle a quién se le enfrentara en una partida de ajedrez. La llamó “Turk”. Una robusta estructura de tamaño humano y un intricado sistema de poleas y engranajes fue capaz de vencer a oponentes como Benjamin Franlkin y Napoleon Bonaparte. Para persuadir a las audiencias más escépticas, Kemplen dejaba ver el sistema de “inteligencia artificial” que había creado dejando atónitos a todos los presentes. Lo que ninguno sabía era que detrás de todos los engranajes y las poleas se escondía un campeón de ajedrez hábilmente camuflado.
Hoy creamos software complejo basados en las tareas que las computadoras hacen bien, como almacenar y devolver información, o hacer complejas cuentas matemáticas. No obstante, los humanos aún somos muchas veces superiores a la computadora más potente creada hasta el día de la fecha. Pequeñas cosas como identificar los objetos de una fotografía son cosas que los chicos pueden hacer incluso antes de aprender a hablar.
Cuando pensamos en la interacción entre el humano y la computadora generalmente creemos que es el humano el que espera recibir información de la computadora. ¿Que pasa si revertimos el proceso y le pedimos a los humanos que resuelvan tareas generadas por un programa de computadora?
Hoy ya existen 51.000 tareas disponibles desde el site de Mechanical Turk para que los humanos respondamos.
Mientras yo trato de entender de singularidad ustedes pueden ir pegándole un vistazo a Mechanical Turk.


Imprimí estos carteles para ayudarte a recordar cómo separar la basura.
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