Tuesday 17 June, 2008...12:34 pm

Comuni ¿qué?

Porque no es lo mismo pensar, claro, en las Comunidades Utópicas, los Falansterios, y los intentos por crear pequeñas sociedades racionales y bien organizadas allá por el siglo XIX, principios del XX, que en eso que hoy se conoce como Comunidades Virtuales.

¿Acaso tienen algo en común? ¿Qué es hoy, en el imperio de lo virtual, una comunidad?

Howard Rheingold, el sociólogo considerado uno de los padres del concepto que define comunidad virtual y autor, además, del libro “The Virtual Community”, define a las comunidades como: “Agregaciones sociales que emergen de la Red cuando un número suficiente de personas entabla discusiones públicas durante un tiempo lo suficientemente largo, con suficiente sentido humano, para formar redes de relaciones personales en el ciberespacio”.

El sentido humano está dado por la construcción de identidades comunes, del sentido de pertenencia, de la lealtad y de la comunicación de valores afines. ¿Por qué? Porque los miembros de una comunidad -orgánicos todos ellos, pues son ellos los órganos que hacen que el sistema permanezca vivo y funcionando- tienen algo en común. Y obtienen algo de esa comunidad de la que se apropian, integran, alimentan, construyen. Reciben algo a cambio, algo que lo satisface, que los lleva a sentirse responsables y actores de ese espacio común.

David de Ugarte define “Una comunidad es, ante todo, un demos, una identidad. Cada miembro sabe quién es parte y quién no. Sé quienes son mis amigos del pueblo y cada uno de mis amigos sabe quienes son sus amigos del pueblo. Por supuesto las listas no serán absolutamente idénticas. Pero serán equivalentes a efectos prácticos: si uno se ofrece a organizar una cena, sabemos con relativa certeza a quién nos vamos a encontrar cuando crucemos la puerta del restaurante. Y sobre todo sabemos que seremos tratados como un igual en identidad: si yo les considero mis amigos del pueblo, los que me encuentre me considerarán un amigo (igual) entre los demás (…) Identidad es la expectativa cierta de que aquello por lo que reconozco a los miembros de una red me reconocerá a mi frente a ellos“.

Todos esos ingredientes son los que, en parte, también son necesarios para la construcción de comunidades en el mundo (un club, un pueblo, una ciudad, un país).

Quitando del medio la virtualidad, es posible que haya muchos rasgos comunes y las reglas, las raices de las comunidades reales (y aún aquellas utópicas) no sean tan diferentes de las de este nuevo paradigma que hoy está cambiando las comunicaciones interpersonales y sociales.

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