Tuesday 10 June, 2008...8:14 am
The wisdom of crowds: jugar en equipo
Yo ya sabía lo que dice el libro Wisdom of Crowds de James Surowiecki desde los seis años. Lo sabía de un modo intuitivo, claro, no soy ningún iluminado, pero conocía sus hipótesis básicas desde que jugaba al fútbol en el patio del colegio.
La idea fundamental que intenta mostrar el libro es que la inteligencia de un grupo de personas puede ser más efectiva que la de un experto frente a problemas de cognición, coordinación y cooperación, siempre y cuando ese grupo de individuos cumpla con ciertas propiedades: diversidad, independencia, descentralización y una manera ordenada de agregar los criterios individuales.
En el patio del colegio aplicábamos esos principios. Los chicos del otro curso, nuestros rivales, contaban con un jugador extraordinario, se llamaba Juan Cruz y tenía una de sus paletas de color plateado. Era rápido, habilidoso, lo que se dice un experto. Nosotros no contábamos con ninguna figura descollante, pero ganábamos bastantes más partidos que ellos a base, justamente, de diversidad (algunos rústicos, otros veloces, otros testarudos y aplicados), independencia, descentralización y coordinación (Juan Cruz era bastante temperamental: se la pasaba organizando y dando indicaciones a sus desconcertados compañeritos; nosotros nos repartíamos circunstancialmente el liderazgo: a veces gritaba el arquero, otras los delanteros, y algunas, hay que decirlo, gritábamos todos a la vez, pero de alguna manera extraña, nos entendíamos)
La inteligencia colectiva, según dice Surowiecki, esta sabiduría de las masas, es justamente lo opuesto al divulgado concepto de Cultura de masas. En ese caso se trata de centralización del poder, uniformidad, sincronización basada en la técnica y maximización de la productividad.
Juan Cruz tenía buenas intenciones: pedía siempre la pelota, intentaba maniobras individuales desequilibrantes, monopolizaba la atención de su equipo y daba indicaciones para que todos hicieran lo mismo que él; para que sus compañeros armonizaran un grupo uniforme que acompañara su habilidad a partir de una producción ajedrecística, despersonalizada, robótica.
De vez en cuando ganaban, vale aclaralo: Juan Cruz tenía sus tardes gloriosas. Pero, aunque no es una prueba definitiva y científica, la estadística nos favorece. A mis compañeros, a mí y a James Surowiecki.



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1 Comentario
June 10th, 2008 at 6:24 pm
[...] El Viaje de Odiseo, un blog excelente sobre comunicación que estoy siguiendo, he descubierto un artículo sobre “The wisdom of crowds” (traducido: la sabiduría de las multitudes). Allí se explica el concepto a través de una sencilla [...]
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