Sunday 20 April, 2008...8:22 pm

Los gérmenes, la empresa 2.0 y las soluciones inesperadas

¿Por qué una empresa debería adoptar las herramientas de la web 2.0?

Estuve leyendo algunos libros de marketing, algunas columnas en diarios y revistas, algunos papers de prestigiosos economistas y gurúes para elaborar una respuesta a esa pregunta.
Cuando me aburrí, me senté en un bar y, para despejar un poco la cabeza de tanta sentencia y futurología, empecé a leer un libro del escritor norteamericano Kurt Vonnegut. Un libro fresco en el que, con la impunidad festiva que le daban sus lúcidos ochenta años, el autor iba anotando reflexiones sobre todo lo que le venía en gana reflexionar. El libro se llama “Hombre sin patria” y, desde su título deja clara su posición: el amigo Kurt no tiene que rendir cuentas a nadie.
En la mitad del libro, Vonnegut cita un ejemplo que ilustra lo que para él es un héroe:

Ignaz Semmelweis, cuenta, era un obstetra nacido en 1918.
Antes del reconocimiento de las teorías de Pasteur y de que se difundiera la noción de que los gérmenes eran transmisores de enfermedades, Ignaz y sus compañeros de hospital tenían un problema:
Siendo un joven practicante, se quedó horrorizado cuando comenzó a trabajar en una maternidad de Viena y descubrió que allí fallecía de fiebre puerperal una de cada diez mujeres. Observando el trabajo cotidiano, empezó a sospechar que podían ser los mismos médicos quienes transmitían las infecciones mortales. Se fijó que los obstetras pasaban muchas veces de diseccionar cadáveres a examinar a las madres y tuvo la idea de proponer, de manera experimental, que los médicos se lavaran las manos antes de tocar a las pacientes.
¿Había algo más insultante? Ignaz era un don nadie: no era de la ciudad, no tenía ningún prestigio y carecía de amigos y protectores en la nobleza austríaca. Los médicos se sintieron insultados.
Sin embargo, las muertes no cesaban y Semmelweis insistió.
Los médicos aceptaron movidos por la sátira y el desdén.
Por supuesto: las muertes cesaron. Escuchar al joven practicante había salvado millones de vidas.

Después de leer la historia que cuenta Vonnegut tuve una idea más clara de por qué una empresa debería volcarse a herramientas que le permitieran establecer redes entre sus empleados y favorecieran una rápida y eficaz circulación de saberes y conocimiento.
Mirando la pila de libros y papeles apilados en mi escritorio, pensaba: Las respuestas, a veces, llegan de lugares inesperados.

3 Comentarios

  • Veríssima Vera
    April 21st, 2008 at 7:40 am

    Santi, la misma historia es recuperada por Hempel en un librito maravilloso sobre historia de la ciencia a fin de ejemplificar la importancia de la observación empírica para el progreso científico. El libro explica que no cualquiera que observa es, por eso mismo, un científico sino que se necesitan además muuuuuuuuchas otras cosas (teorías, hipótesis, métodos, un objeto recortado y definido…). Dónde se juntan, para Vonnegut, el heroísmo (palabra “grandota” si las hay) con la anécdota, se me escapa, porque el pibe/practicante, más que un héroe, constituye el ejemplo de uno que se animó a insistir. Y como mujer, me alegro de que lo haya hecho.
    Pero más allá de todo, me intriga dónde juntás vos a Ignaz, el heroísmo y la empresa 2.0. Te sugiero que revises si entre la parva de libros que adornan tu escritorio hay alguno de Lógica, una disciplina que -en tiempos de Ignaz- se incluía en la formación elemental de cualquiera que quisiera producir conocimiento o argumentar con algún rigor.

  • Hay que estar atentos!!

  • Hola Vera, qué tal? Antes que nada, gracias por tu interés, tanto por el post como por mi formación intelectual.
    La verdad es que no se muy bien si la asociación que hizo mi cabeza entre todos estos elementos tiene una rigurosidad científica. Es más bien intuitiva, por eso la planteo así, desde la pura subjetividad.
    De hecho, suelo creer, a veces, en cosas como Dios o el poder curativo de la lectura de historietas con la misma intensidad y falta de fundamentos.
    En este caso, por alguna razón me pareció que el ejemplo del médico y sus manos limpias; el ejemplo de un tipo que mira cómo están las cosas y termina por tener una idea que salva vidas (de ahí su condición de héroe), mostraba cómo, a veces, las buenas ideas surgen en lugares inesperados y es bueno estar atentos.
    La empresa 2.0, supone una visibilidad mayor; la posibilidad de ver estas ideas a través de redes conectadas, etc.
    Pero, como te digo, no es una fórmula matemática. Es, simplemente una idea personal.
    Gracias por pasar por el blog y dejar tu parecer.
    Ah, en el escritorio no había nada lógico: tenia libros de marketing
    Saludos!

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