Tuesday 15 April, 2008...5:18 am

Ni los Dioses están a salvo

Los efectos de la contaminación del medio ambiente son noticia en todos los medios y en general el foco está en la idea de que si queremos tener un futuro, tenemos que cambiar nuestras acciones en el presente. Pero, ¿qué ocurre cuando esas acciones afectan nuestro pasado, nuestra memoria?

La falta de cuidado con el suelo y la contaminación del aire están deteriorando monumentos arquitectónicos de enorme valor para la humanidad, como el Acrópolis de Atenas. Recientemente su director Alexandros Mantis alarmó a todos sobre el peligro a que están expuestas las últimas esculturas que permanecen allí. Según Mantis, la contaminación del aire está acabando con las obras y la única solución sería trasladarlas, lo más rápido posible, al museo que se encuentra al pie de este magnífico lugar. O sea, que si queremos mantener nuestra memoria por muchos años más, tenemos que encerrarla donde nuestras acciones contra el medio ambiente no puedan afectarla.

Acropolis

El tema es que no todas las obras que marcan nuestro pasado pueden ser encerradas entre cuatro paredes de un museo. Volvemos al mismo caso griego: las esculturas pueden ser trasladadas a un museo, ¿pero que pasará con la propia Acrópolis que también está siendo afectada por la contaminación de la atmósfera?

No solo estamos destruyendo nuestro futuro; también estamos acabando con nuestro pasado.

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