Friday 11 April, 2008...11:13 am
Juguemos en la red (mientras el lobo no está)
Todos aprendimos las primeras cosas jugando.
Nuestros padres y nuestras tías escondiéndose y repitiendo “acá está”, detrás de una servilleta, era un juego. Meter las manos en el barro para investigar qué había dentro de una maceta; escondernos en un rincón con un amiguito/a para ver de qué estaban hechos los nenes y las nenas; meter los colores en una canción que bailábamos todos juntos, copiando los movimientos de la maestra, todo eso era juego.
Y ya de grandes, seguimos aprendiendo. A trabajar, a relacionarnos con los demás, a ser ciudadanos, a ser buenos. Pero el juego, muchas veces, se va perdiendo.
La web es un buen lugar para recuperar lo lúdico. Para aprender del ensayo, de la prueba y el error –como si jugáramos con un juego de química-.
Las herramientas de la web 2.0 pueden ser un plus. ¿Acaso no es un juego aprender a abrir un blog, a subir una foto, a mandar un mail o a encontrar la arroba en un teclado distinto? ¿No tocamos todas las teclas, no nos equivocamos mil veces de usuario, de password, borramos la foto y nos felicitamos cuando vimos que podíamos dominar la tecnología, es decir: que habíamos aprendido algo?
El juego desarrolla relaciones, con el contexto y con el otro. Exige respetar los límites del mundo y de los demás. Pero también permite ampliar los propios.
No hace falta ser serio todo el tiempo. Jugar es una manera de entretenerse, de distenderse y de probar cosas nuevas. Todo puede ser juego en Internet.
Cómo llamar, si no, a la propuesta de Bored.com, que ofrece a los estadounidenses averiguar el lugar exacto al que saldrían si cavan un pozo en el patio de su casa. O a la de iVillage: plantar una semilla virtual y ver cómo crece una flor. O a la posibilidad de jugar “piedra, papel o tijera” contra Jim Carrey o el mismísimo Terminator.
Y hay más: unirse a Facebook no sólo sirve para el reencuentro con amigos olvidados; también puede ser el puntapié inicial para volverse un experto en responder test, fundar un grupo de interés sobre cierto tema o aprender a establecer redes infinitas con otras personas. En la web se puede conseguir la propia carta astral y compararla con la de los seres queridos; aprender a cuidar una mascota…virtual o un nuevo baile para sorprender a los amigos; casarse de nuevo vía web o desarrollas destrezas y perder madrugadas venciendo el propio cansancio.
De eso se trata: de pasar por sobre los propios límites y dejar que la curiosidad y las ganas de ver más tomen el control. Aunque sea para jugar la partida más aguerrida de de Pictionary de la historia.
¿A qué te gusta jugar en Internet? ¿Qué cosas aprendiste jugando?



Imprimí estos carteles para ayudarte a recordar cómo separar la basura.
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